A dos horas de París, nos encontramos con esta villa normanda poseedora de una de las playas más famosas del norte de Francia. Constituye un centro donde el dinero, el glamour y el buen vivir convergen para dar lugar a una población llena de encanto.
En su playa de coloridas sombrillas se desarrolla gran parte de la vida social, es un entorno ideal para ver y ser visto. Destacan sus casetas a pie de arena, bautizadas con nombres de estrellas de Hollywood, donde la gente de alto poder adquisitivo pasa el día a resguardo de los rayos del sol.






