
En medio de una agotadora jornada de compras y regateo entre las estrechas callejuelas del Bazar, El Fishawy constituye un oasis de paz.
El ambiente parece sacado de una película de aventuras, sentarse en su terraza y tomarse un té con menta mientras se fuma una shisha es un auténtico lujo.
Su interior está decorado con los espejos que le dan nombre, lámparas de araña y una combinación de objetos que le confieren un aspecto un poco caótico pero con mucho encanto.
El imprescindible té con menta.

La terraza.

El interior.

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